Hoy en día las nuevas formas de intercomunicación entre las
personas son de las cosas que pareciera no tener fin. En un contexto tecnológico,
las innovaciones digitales han permitido al humano relacionarse de maneras que
hace algunos años sólo se imaginaba en películas de ficción. Asimismo, a través
del internet, hemos alcanzado niveles de difusión y promoción de contenidos e
información jamás pensados.
El mundo del arte, por su parte, también ha
sido trastocado por estas nuevas formas digitales. Varios artistas contemporáneos,
entre ellos Lev Manovich, han ido cada vez más aprovechando estos medios para
crear sus propias formas de expresión y/o comunicación, esencialmente en lo que
se refiere a video y cine. En lo personal, creo fascinante la idea de
diversificar las maneras de expresión pues al final son formas creativas muy
distintas e interesantes puesto que salen de lo que acostumbramos a ver o
apreciar.
Un ejemplo de ello es el proyecto llamado Soft cinema, ideado por Manovich, donde
se muestra la pantalla dividida por una serie de imágenes y a través de una especie de algoritmo es
posible crear combinaciones de narrativas o historias. Es interesante en el
sentido de que deja atrás las típicas presentaciones que tienen un inicio y un
final bien establecido. En este caso, son tan cambiantes que los inicios pueden
ser también finales y viceversa, sin dejar de lado una narrativa.
En lo personal, este tipo de proyectos suenan
hasta un tanto descabellados, pero hoy en día son toda una realidad. Las fronteras
y los nuevos usos de las herramientas digitales están siendo ampliados y con ello
el campo del conocimiento y el arte.
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