El trabajo de Gary Hill, en lo que se refiere
a sus video iniciales de los años setentas, es evidente que el artista se
encontraba en un momento en el que comenzaba a experimentar con los medios y
herramientas que tenía a su alcance para explorar las posibilidades que éstos
le otorgaban.
Sin embargo, es claro también
que no dejaba de lado la gama de ideas, narrativas y conceptos que tenía en su
mente y sobretodo esa capacidad de crear, de innovar y de generar nuevas cosas, lo cual me parece es una de las cosas que debemos rescatar de este extraordinario
artista. Por ejemplo, en el video Mouth Piece es interesante como hace esa correspondencia entre unos
labios reales (humanos) y otros que son producto de un medio electrónico, lo
cual me parece bastante ingenioso, incluso un poco chusco porque pareciera
estar mandando besos al espectador.
Imagen de video Mouth Piece
En este sentido, estos
primeros videos de Hill me parecen sumamente importantes pues, si bien es cierto
que hoy en día no nos sorprendan tecnológicamente
hablando, lo es también la idea de que se trata de una forma de lenguaje o comunicación
bastante creativa, que supo construir bajo un esquema de imagen-sonido, y logro
otorgarle, a su vez, esa especificidad que caracteriza al video de nuestros
tiempos. Es por ello que la obra de Hill tiene una vigencia que no cualquier
artista tiene y por lo tanto no puede pasarse por alto.
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