lunes, 9 de diciembre de 2013

Comentario final del curso

Al inicio del semestre, en mi primer entrada de este blog, mencioné que nunca, o al menos hasta ese momento, había tenido la oportunidad de conocer o relacionarme directamente con la Fotografía. Incluso, aunque es algo vergonzoso, no tenía noción alguna de cómo era una cámara fotográfica profesional. Con el paso de los días y las clases, he caído en la cuenta del gran mundo que me había estado perdiendo. Ha sido casi como una revelación, pues nunca imagine todo lo que implicaría: desde saber ubicar la mejor puesta del sol para una mejor toma hasta tener una perspectiva diferente del mundo.

Es curioso, raro e interesante ya no ver al mundo de igual forma. De alguna manera siento estar más atenta a lo que me rodea, alcanzo a distinguir detalles que en otro momento siquiera hubiera imaginado que existían, me emociona imaginar ver nuevas cosas y lo más importante, queda en mi una fascinación al ver el resultado final plasmado en una fotografía.

 Sé que debo trabajar y estudiar aún más este ámbito, pero sin duda las lecturas vistas, los ejercicios solicitados y la serie de reflexiones vistas en clase, me han permitido ver a la fotografía como una excelente herramienta, complemento y aliada para un desarrollo como artista plástico y visual más integro.

Por otra parte, la labor tanto del maestro Di Castro como de la adjunta Pamela fueron de verdadera ayuda para lograr todo lo antes mencionado. Quedo totalmente agradecida con ambos.

Finalmente, a manera de sugerencia, en cuanto a la revisión de las fotos subidas al flicker llevada a cabo en el taller, creo que podría ser más dinámica si no se detuviera el análisis de una sola foto o un sólo compañero por tanto tiempo. Aunque desde luego cada comentario era productivo y diversas fotos tenían muchos elementos a rescatar, algunas veces (muy pocas en realidad) y quizás por el número tan alto de alumnos en el grupo, pudo haberse vuelto un tanto cansado.

En general fue un muy productivo curso, me quedo con muchas cosas nuevas y más expectativas para los siguientes semestres.


YC

miércoles, 23 de octubre de 2013

Comentario de La cámara lúcida, de Roland Barthes





La cámara lucida de Roland Barthes, es un escrito donde el autor nos muestra y describe, de forma rica, profunda y muy personal (con claras influencias por la reciente muerte de su madre), esa acción sensitiva producida al momento de contemplar una fotografía. Casi como una novela, Roland nos va introduciendo a una reflexión sobre los elementos que conllevan o son participes en la practica de la fotografía: el Operator (él que hace la foto), el Spectator (él que mira la foto) y el Spectrum (el objeto fotografiado). 

Respecto a este último, llama mi atención en particular por la relación que hace el autor con lo muerto, o lo que es lo mismo, de aquello que ha sido. Personalmente, cuando contemplo una fotografía, ya sea familiar, de amigos, lugares, objetos, etc., viene a mi una fuerte sensación de nostalgia, en el entendido de que son momentos que comprendo no se volverán a repetir,  quedando inevitablemente esa vacio, ese anhelo de volver a vivirlo y sobre todo, de saber que ya no volverá a ser. Relaciono un poco esta cuestión con un acontecimiento que marco mi vida: la muerte de mi abuelo. En su lecho de muerte, me negué profundamente a verlo sin vida, pues no estaba dispuesta a quedarme con el vacio de su ausencia grabado en mi mente con una escena como esa, es decir, me negué a crear en mi una imagen que cuando la recordara me hiciera sentir una nostalgia profunda. Desde luego que este acontecimiento me produjo bastante tristeza, pero lo recuerdo sonriendo, leyendo, durmiendo, en fin… vivo.

Volviendo a la lectura, Barthes nos presenta la estructura del stadium, entendido como aquel gusto por algo pero sin una atención especial; y el punctum, comprendido como una especie de impacto (una punzada) generado regularmente por un detalle en el que se fija el ojo. A mi parecer, esta es la parte más preponderante del libro, ya que nos recuerda que contemplar una fotografía no sólo conlleva un proceso técnico, sino un proceso complejo que tiene que ver con las sensaciones y preguntas que nos provoque en sí mismo. Barthes nos ilustra este concepto de forma muy clara a través de una serie de fotos de artistas como Lewis H. Hine, Nadar, Andre Kertész, wiliam Klein, etc. 

Asimismo, Roland considera que existe un tipo de fotografía que, aunque posee el studium, carece por completo de un destello que atraiga o lastime, definiéndolo fotografía unaria: trivial, quizás sólo compositiva. En este grupo se pueden encontrar la fotografía pornográfica y la de reportaje. Para él, no existe la posibilidad de realizar un enlace entre el studium y el punctum; se trata de una copresencia. El punctum muy a menudo es un “detalle”, que en ocasiones puede llenar toda la foto. Mientras el studium está siempre codificado, el punctum no lo está y siempre es innombrable, casi imperceptible. El punctum tanto si se distingue como si no, es un suplemento: es lo que añado a la foto y que sin embargo está en ella. 

De esta forma,  para Barthes la imagen no es un signo porque prima en ella su poder de autentificación sobre el de representación y, por eso resulta, de especial interés sus argumentos sobre el punctum.




 

martes, 1 de octubre de 2013

Cuando contemplo una imagen

En primera estancia, quisiera comentar que parecía ser una tarea sencilla pensar en los  “pasos”, por decirlo de alguna forma, que sigo cuando contemplo una imagen que me agrada. Es una reflexión que no había considerado y una vez que comencé a realizarla fue curioso dar cuenta del profundo proceso mental por el que se atraviesa. Me asombró saber en todo aquello que, de manera inmediata y casi involuntaria, sucede al observar una “simple” imagen.

Ahora bien, cuando tengo enfrente una imagen, lo primero que “salta” a mis ojos son los contrastes que posee. Me he percatado, que entre más marcados sean, casi exagerados, atrae más aún mi mirada e interés. Después de este contraste visual, viene esa sensación interna de querer o no continuar observando. Es algo casi como dejar de respirar por un breve momento (incluso diría que es como si quisiera inmovilizarme al igual que la fotografía).  Una vez hecho esto, continúo por la búsqueda de una especie de orden, es decir, de perpendicularidad, horizontes fijos, espacios que se justifiquen, equilibrio en los objetos, etc. He notado que este orden en las imágenes provoca en mi tranquilidad, experimento una sensación de relajación.

Concretados estos primeros pasos, prosigo a la sección de preguntas: ¿Qué es?, ¿Dónde es?, ¿Qué tan compenetrado será con el autor lo que observo?, ¿Es algo que ve el autor a diario?, si se trata de algún objeto antaño (oxidado, roto, desgastado, etc.) ¿Qué historia existirá tras ello?, ¿Porqué decidió o que pasaba por la mente de autor?


Claro está que los cuestionamientos varían dependiendo la imagen. Sin embargo, en la mayoría de ellas, al final, me pregunto y queda en mi mente por un largo momento, cómo es que el mundo y nuestros entornos cotidianos, están llenos de imágenes increíbles, de espacios, objetos, personas, eventos, formas, colores, texturas y más, que vivimos a diario y muchas veces no percibimos.

martes, 17 de septiembre de 2013

Conferencia magistral y procesos fotográficos

Comentario de Primer Conferencia Magistral

La primera conferencia magistral, presentada por el maestro Andrea Di Castro, fue un acercamiento bastante concreto, entendible y productivo a los orígenes de la fotografía así como a los procesos que la fueron desarrollando. Concreto en el sentido de que mencionó las cuestiones más relevantes, como el origen de la palabra fotografía, la invención de la cámara oscura, los principales autores, imágenes y problemas de las técnicas iniciadas (como las exposiciones tan largas), los primeros fotógrafos, etc. Fue entendible ya que presentó de forma cronológica y sintetizada los eventos más notables de la historia de la fotografía, acompañados de una serie de imágenes y gráficos proyectados, lo cual le dio una claridad y complementación sumamente acertados a cada argumento. Y fue muy productiva ya que hizo posible comprender y reflexionar sobre el largo y complicado proceso por el cual tuvo que atravesar lo que hoy en día conocemos como Fotografía.   

Particularmente, esta primera conferencia resultó ser toda una revelación ya que no había tenido la oportunidad de conocer más allá del hecho de capturar una imagen. Como lo mencioné en la primer entrada de este blog, el contacto que he tenido como el mundo de la Fotografía ha sido muy limitado e incluso casi nulo. Sin embargo, la conferencia abrió en mi un mar de intereses que deseo cubrir.

A continuación, se presenta una breve explicación de los procesos fotográficos históricos, algunos ya mencionados en la conferencia.


Procesos fotográficos

Daguerrotipo
El primer proceso fotográfico fue el daguerrotipo, el cual se obtiene de una imagen en positivo a partir de una placa de cobre recubierta de yoduro de plata. Fue un perfeccionamiento de los experimentos emprendidos por Nicéphore Niépce, quien había logrado fijar imágenes por efecto de la luz en un material fotosensible. Louis Jacques Mandé Daguerre se unió al proyecto y comenzó a buscar la venta de la patente y para ello contacto a Francois Arago. En 1839, se anunció el invento a la Academia de Ciencias.


El inconveniente del daguerrotipo era que cada imagen era única, a diferencia del calotipo de William Henry Fox Talbot. El calotipo es un negativo constituido por un soporte de papel y partículas de plata embebidas en el mismo, que forman la imagen de tonos cercanos al negro-neutro. A fin de trasformar el papel en un soporte más translúcido, el calotipo se trataba con cera o aceite antes de utilizarlo en la impresión de su correspondiente proceso positivo: el papel salado. El calotipo fue reemplazado por el colodión húmedo, proceso que fue presentado en 1851 por Frederik Scott Archer, el cual permitía obtener placas negativas sobre soportes de vidrio y se reconocen por su aspecto cremoso e irregular. Fue éste el proceso dominante hasta la aparición de las placas de gelatina en 1880.
Colodión húmedo


Ambrotipo
Sin embargo, en 1854 y 1856 aparecieron el ambrotipo (con soporte en vidrio) y ferrotipo (con soporte metálico) respectivamente, cuando los fotógrafos observaron que las placas subexpuestas de colodión aparecían como imágenes positivas al observarse por reflexión sobre un fondo negro.

Ferrotipo

Lo que transformo las técnicas fotográficas existentes fue la introducción de la emulsión de gelatina sobre vidrio. Las cualidades físicas y químicas de la gelatina la convirtieron en la sustancia emulsionante y aglutinante por excelencia. De ahí, que hasta la fecha, varios procesos fotográficos utilicen la gelatina como aglutinante.


Emulsión de gelatina
Posteriormente surgen otros procesos como: el negativo con soporte de nitrato de celulosa o celuloide, el cual fue el primer plástico transparente utilizado como soporte de películas fotográficas en placa o en rollo; el negativo con soporte de acetato de acetato de celulosa, que se dio cuando apareció la película cinematográfica de 16 mm. a principios de 1920; y el negativo con soporte en poliéster, utilizado principalmente para placas de rayos x y películas de artes gráficas



Fuentes:

Diccionario de fotografía y diseño,. [Dirección URL: http://www.fotonostra.com/glosario/daguerrotipo.htm], consulta: 17 de septiembre de 2013.

 Valverde Valdés, María Fernanda, Los procesos fotográficos históricos. México, 2013. Archivo General de la Nación, 67 págs.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Después de la fotografía de Fred Ritchin

Después de la fotografía de Fred Ritchin, es un libro que básicamente trata acerca del paso que se dio de lo análogo a lo digital, de las transformaciones en los medios de comunicación y de cómo estos cambios afectan nuestro entorno socio-cultural y político.

Comenta el autor que el ser humano se ha vuelto “usuario” de un televisor o una computadora dejando su entorno real sólo como un punto de referencia. Cuestión que se ha venido reforzando con esta gama de programas, medios, redes sociales, aplicaciones, etc. donde las relaciones humanas han dejado de ser humanas, sino virtuales. Gran parte de las personas que consumen este tipo de productos, asimilan como real lo que la pantalla les muestra o ellos muestran y al voltear fuera de ella, su realidad es completamente distinta.

Aunado a lo anterior, se menciona que la computadora se ha presentado como un mundo en si mismo, en el que incluso se le ha considerado mas inteligente que el hombre. Cuestión que, a mi parecer, resulta cierta y preocupante ya que debido a la inmensidad de información hallada en la red (que en muchas ocasiones es de dudable veracidad) el humano pareciera olvidarse de pensar o investigar por sus propios medios aquello que le inquieta saber.

Otro punto importante, es la forma en que se ha dado la transición de lo análogo a lo digital pues ello ha dado pauta a nuevas formas y comportamiento del hombre. La fotografía, nos comenta Fred, a parte de ser interpretativa ofrece confiablidad y credibilidad. Sin embargo, menciona que la digitalización en la fotografía ha roto con lo que conocemos y llamamos realidad, pues aunque podamos ver con claridad una imagen, ésta ya no es creíble.  La fotografía digital se puede manipular, agregar o quitar información (Photoshop) y el encuentro privilegiado del momento y lugar entre observador y sujeto es transformado; crea nuevas realidades. Y la mayoría de las veces, se manipulan a fin de que la imagen se convierta en lo que el consumismo o la publicidad decidan.

Uno de los objetivos del libro de Fred, es precisamente lograr en el lector reconocer esta acelerada evolución del presente y de cómo los medios en el entorno digital han entrado en la mente y formas de vida de las personas. Un ejemplo de ello, es que hoy en día las personas suben todo tipo de videos a la red, sin importarles “su privacidad” y como una forma de buscar publicidad barata de una vida, que en muchas de las ocasiones, son falsas.   

Pero a su vez, nos invita a reflexionar sobre el “otro lado de la moneda”, es decir, con todos aquellos que no tiene acceso a la información y a los nuevos medios tecnológicos y digitales. Evidentemente se ocasiona un rezago que, lamentablemente, perjudica y limita su desarrollo social y calidad de vida.

Algo que llamo mi atención, fue la analogía que hace el autor entre los genetistas y los medios digitales, pues mientras que éstos últimos modifican el color de la piel u ojos, complexiones, cabello, etc. los genetistas experimentan para cambiar al la persona física en si misma alternado sus genes o ADN. Lo cual podría parecer descabellado, sin embargo e la actualidad es toda una realidad.

 Ritchin también menciona la utilidad que tienen las imágenes digitales y la red para otorgar al lector mayores posibilidades de información para estimular otras lógicas y así un mayor criterio de lo que observa.  Esto aunado a la cuestión de que el lector por lo general no cuenta con los elementos suficientes para saber si una fotografía fue manipulada o no.

Por otro lado, el autor hace alusión a la fotografía como un medio para "delinear las prioridades de la sociedad" estando presente en guerras, hambrunas, eventos políticos, etc. La problemática que surge de ello es cuando el bombardeo de imágenes cada vez más violentas y explicitas, crea una disminución en la reacción ante ellas. 

Finalmente nos expone la llamada hiperfotografía, donde la imagen se transforma en un medio interactivo que se enlaza y explica a sí misma, se enriquece y evoluciona cada momento que pasa.

Podemos ver con la lectura de Fred Ritchin, que la fotografía digital (auxiliada por las cámaras omnipresentes, las redes sociales, el photoshop y los juegos virtuales que emplean imágenes humanas) no sólo está cambiando nuestra concepción del mundo, sino la imagen que tenemos del ser humano y es que nosotros también nos transformamos.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Aclaración de fecha de toma de fotos en Flickr

En las primeras 5 fotos de Flickr, del ensayo fotográfico "Mi espacio cotidiano", fue corregida/editada la fecha de toma, ya que la cámara estaba configurada con fecha de 17 de enero de 2010. La fecha real de la toma fue el día lunes 9 de septiembre de 2013. 

Gracias por la atención. 




martes, 3 de septiembre de 2013

Conclusiones de primera práctica

Esta práctica fue bastante productiva ya que gracias a ella logre familiarizarme mucho mejor con la cámara: pude observar dónde y cómo funcionan el diafragma y el obturador y encontrar el “equilibrio” entre éstos dos para poder obtener una fotografía mucho más nítida.

También  comprendí la importancia y utilidad del tripie, pues sin éste quizás hubiese sido imposible lograr fotos fijas.

Realice una pequeña tabla comparativa con los resultados.

Distancia focal
18 mm
24 mm
35 mm
55 mm
Características de
foto más nítida

Diafragma: F /11
Obturador: 3s.


Diafragma: F/11
Obturador: 5s.

Diafragma: F/5
Obturador: 1s.

Diafragma: F/11
Obturador: 3s.
Características de foto menos nítida

Diafragma: F/4
Obturador:1/2s.


Diafragma: F/4
Obturador: 0.62s.

Diafragma: F/22
Obturador: 20s.

Diafragma: F/22
Obturador: 13s.

Es posible visualizar que en las fotos más nítidas predomino el diafragma con apertura en F/11 con cortos tiempos de exposición (obturador), al menos para tres de las cuatro distancias focales que se usaron.


En las fotos menos nítidas, las primeras dos distancias focales resultaron con un tiempo de exposición corto y un diafragma con apertura en F/4, mientras que en las últimas dos sucedió lo contrario, pues el diafragma se posiciono con una apertura de F/22 y con largos tiempos de exposición. 

A continuación la serie de fotos tomadas:

foto más nítida de 18 mm

foto menos nítida de 18 mm
foto más nítida de 24 mm


foto menos nítida de 24 mm

foto más nítida de 35 mm

foto menos nítida de 35 mm

foto más nítida de 55 mm

foto menos nítida de 55 mm

Nota: Sólo se anexaron las fotos que me parecieron más relevantes, es decir, las más y menos nítidas. Sin embargo, en total fueron 25 fotografías.


jueves, 22 de agosto de 2013

"Sobre la fotografía"

Es sumamente interesante descubrir todo lo que puede implicar la fotografía: vista como simples imágenes que evocan recuerdos o pruebas fehacientes de excursiones o lazos familiares, hasta causantes inevitables de nostalgia o fantasías sexuales. Finalmente en todas sus formas y funciones, la fotografía permite producir conocimiento que, como se sabe, se traduce en poder. A mi parecer, abre panoramas tal vez inimaginables o inalcanzables, de ahí el porqué de su importancia.

La fotografía explora temas líricos, aunque no siempre se trate de imágenes visualmente bellas. Mostrar el mundo en todas sus caras y vertientes, por insulsas que parezcan, resulta imprescindible si lo que se busca es concientizar acerca de lo que realmente somos como individuos y sociedad.

Aunado a lo anterior, mimetizar el mundo que nos rodea a través de la fotografía (lo cual se relaciona con el quehacer del pintor que es, en algunas ocasiones, imitar lo que ve), hace de ello un acto meramente surreal: se trata de una realidad en segundo grado que concebimos quizás con más dramatismo y que no sólo evidencia lo que existe sino también la forma en que el fotógrafo ve el mismo mundo.  


La fotografía resulta no ser sólo el acto de capturar imágenes, sino toda una serie de complejas relaciones del fotógrafo y los espectadores con la universalidad de las imágenes fotografiadas. La lectura de Sontag abre, innegablemente, la puerta a una serie de reflexiones para concientizar sobre lo basto que es la fotografía como tal.

martes, 20 de agosto de 2013

Reporte documental: Henri Cartier Bresson

Es impresionante, casi increíble, como una persona logre capturar con su cámara la esencia de lo que ocurre en una fracción de segundo, de algo inesperado pero totalmente acertado. La forma tan natural pero a su vez misteriosa, como bien lo comenta una de las criticas del documental.

Llama mi atención otro comentario en el que se menciona que cada fotografía de Bresson trae impregnada por si misma una historia. Con sólo observarla, podemos crear todo un escenario en nuestras mentes y llevarlo a otro plano; es casi mágico.

Conocer la obra de Henri y esa forma de “suerte” de saber aprovechar los momentos, realmente hace una pauta para quienes nos iniciamos en este arte y nos permite reflexionar sobre lo que podemos definir como una buena fotografía. 

Ahora entiendo que una buena obra no sólo se precisa por las cuestiones técnicas (luz, composición, etc.), sino por lo que pueda decir y hacer sentir sólo observando, que cuente su propia historia e involucre al espectador. Menciona Henri, que no es la cámara, sino el ojo quien hace el trabajo.

Realmente quedo fascinada con el documental, con ganas de conocer más y la meta de lograr dejar algo a los demás.