Es impresionante, casi increíble, como una persona logre
capturar con su cámara la esencia de lo que ocurre en una fracción de segundo,
de algo inesperado pero totalmente acertado. La forma tan natural pero a su vez
misteriosa, como bien lo comenta una de las criticas del documental.
Llama mi atención otro comentario en el que se menciona que cada
fotografía de Bresson trae impregnada por si misma una historia. Con sólo observarla,
podemos crear todo un escenario en nuestras mentes y llevarlo a otro plano; es
casi mágico.
Conocer la obra de Henri y esa forma de “suerte” de saber aprovechar
los momentos, realmente hace una pauta para quienes nos iniciamos en este arte
y nos permite reflexionar sobre lo que podemos definir como una buena fotografía.
Ahora entiendo que una buena obra no sólo se precisa por las cuestiones técnicas
(luz, composición, etc.), sino por lo que pueda decir y hacer sentir sólo
observando, que cuente su propia historia e involucre al espectador. Menciona Henri, que no es la cámara,
sino el ojo quien hace el trabajo.
Realmente quedo fascinada con el documental, con ganas de
conocer más y la meta de lograr dejar algo a los demás.
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