En la primera parte de la lectura, Eugeni
Bonet nos explica de forma detallada la relación que existe entre la Televisión,
el video y el arte. Para ello, menciona que la definición teórica de televisión (“la transmisión inmediata y a
distancia de imágenes y sonidos sincrónicos por medios físicos y
electromagnéticos”) raramente se lleva a cabo como tal, pues pareciera que su única
función es para mostrar espectáculos o acontecimientos de forma masiva. Es por
ello que el autor propone definirla como “medio de distribución o medio de
información fuertemente unidireccional, como servicio público al servicio de
intereses privados, como industria e instrumentos de Poder”. Lo cual, desde mi
punto de vista y al menos en nuestro país, parece una cuestión completamente
cierta. Basta con observar la cantidad de cortes comerciales presentes en los
programas televisivos que no tienen otro fin más que el de alimentar el consumismo
innecesario en las personas; el control
excesivo del gobierno en los contenidos, respaldado por Televisa y Televisión
Azteca, para favorecerlo frente al pueblo; etc.
Bonet
comenta que fue a partir de la comercialización de la portapack a finales de los años 60’ (del cual abordaré más
adelante) que el video fue considerado como una especie de enemigo frente a la
televisión y aunque se pretendía ignorarla, también se tenía la ambición por
cambiarla o competir con ella. Por otro lado, el cine también se vio amenazado
por la televisión, pues ésta también hacia cine comercial y convencional.
En cuanto a
su relación con el Arte, Bonet menciona que los medios fílmicos son utilizados
para la documentación de obras del artista (Artists’
Films), permitiendo así la aceptación de éstos en las galerías de arte. No
obstante, nos menciona ciertas contradicciones como el hecho de transformar al
video arte en un objeto con el fin de venderlo a grandes precios. Lo cual de
alguna manera considero que desacredita a la obra como tal, pues en realidad lo
que se vende es el video y no la obra.
Finalmente en esta primera parte, Bonet
concluye comentando que si bien el video es algo que esta fuera del arte y la televisión,
tampoco se puede separar de manera absoluta pues […] “el video no es un arte
pero es un medio que puede crear un producto artístico […] y el video no es televisión pero no puede
ignorar estoicamente la televisión”.
En la
siguiente parte de la lectura, Bonet nos presenta de forma muy precisa los antecedentes
del video art, desde los primero experimentos realizados en las estaciones de televisión
de Estados Unidos y Europa hasta su relación con el llamado movimiento Fluxus, el cual pretendía la adopción de
medios y materiales provenientes de diversos campos a través de varios artistas,
con la idea en común de estar en contra del sistema artístico y separar al arte
de todo lenguaje especifico, o al menos no hacerlo su fin último.
Por otro
lado, también nos habla sobre el cine videográfico
(imágenes de televisión manipulados electrónicamente), considerado como la síntesis
de las técnicas del cine y el video. Para entender un poco más esta cuestión,
explorando Youtube, encontré el film de Wolf Vostell titulado Sun in your head [http://www.youtube.com/watch?v=z5krhw54oqs]
el cual, nos comenta Bonet, es el ejemplo más claro de este tipo de cine. En él,
se puede visualizar todo un collage televisivo donde los programas y escenas que
se alcanzan a ver quedan transformadas en abstracciones, sumamente hipnóticas y
algo desconcertantes.
Por otra
parte, Bonet nos introduce de forma muy detallada en el llamado video-art mencionando que la
comercialización de los portapack fue
decisiva en la evolución de éste, pues numerosos artistas comenzaron a hacer
uso de ello, entre estos nos menciona a Nauman y Warhol. Lo interesante de este
punto, es cuando menciona que uno de los peores males del video-art fue que los artistas
documentaban sus acciones pero sin el mínimo cuidado del medio empleado en
ello, es decir, solo era el crear meros registros más que usar la cámara y las tomas
para hacerlas participes en la acción.
En la
siguiente parte de la lectura de Bonet, se analiza el concepto Guerrilla Televisión a partir del libro
de M. Shamberg, donde su tesis principal, comenta, es que “los portapacks, tele
por cable y videocasetes le dan una alternativa a Media-America” (entendida ésta como la influencia de la TV, radio y
prensa en la sociedad norteamericana), no sólo en la manera de expresarse sino
también en cómo es que la información se estructura. De esta forma, Bonet
menciona que los grupos de la guerrilla televisión, intentaban
convertir a todos por medio de workshops,
acciones de dinamización y manuales de técnica y la realización artesanal de trabajos
caseros de reparación.
Finalmente, Bonet ahonda sobre la llamada videosfera describiéndonos cada una de sus vertientes, los cuales
resumo a continuación de manera muy general:
·
Microtelevisión- Sistema de circuito
cerrado y video, dirigido a grupos más o menos pequeños.
·
Macritelevisión- Televisión convencional,
dirigido a todo el público potencial de un Estado.
·
Megatelevisión- Trasmisión a través de satélites
dirigida a áreas mas extensas que va mas allá
de los países.
·
Mesotelevisión- Televisión de gestión comunitaria
y se dirige a una comunidad determinada geográficamente con ciertas afinidades.
A manera de comentario último, la lectura de Bonet permite introducirnos
en este monstruo llamado video, pues si bien ha sido visto como un medio excelente
para los artistas en la grabación, procesamiento, almacenamiento, transmisión
de imágenes o reconstrucción por medios electrónicos, etc., también ha sido
considerado como “acaparador” de obras que no le pertenecen, en el sentido del
lucro del que podrían aprovechar los realizadores.
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