viernes, 7 de marzo de 2014

Reporte de lectura Alter Video de Eugeni Bonet

En la primera parte de la lectura, Eugeni Bonet nos explica de forma detallada la relación que existe entre la Televisión, el video y el arte. Para ello, menciona que la definición teórica  de televisión (“la transmisión inmediata y a distancia de imágenes y sonidos sincrónicos por medios físicos y electromagnéticos”) raramente se lleva a cabo como tal, pues pareciera que su única función es para mostrar espectáculos o acontecimientos de forma masiva. Es por ello que el autor propone definirla como “medio de distribución o medio de información fuertemente unidireccional, como servicio público al servicio de intereses privados, como industria e instrumentos de Poder”. Lo cual, desde mi punto de vista y al menos en nuestro país, parece una cuestión completamente cierta. Basta con observar la cantidad de cortes comerciales presentes en los programas televisivos que no tienen otro fin más que el de alimentar el consumismo innecesario en las personas;  el control excesivo del gobierno en los contenidos, respaldado por Televisa y Televisión Azteca, para favorecerlo frente al pueblo; etc.

Bonet comenta que fue a partir de la comercialización de la portapack a finales de los años 60’ (del cual abordaré más adelante) que el video fue considerado como una especie de enemigo frente a la televisión y aunque se pretendía ignorarla, también se tenía la ambición por cambiarla o competir con ella. Por otro lado, el cine también se vio amenazado por la televisión, pues ésta también hacia cine comercial y convencional.

En cuanto a su relación con el Arte, Bonet menciona que los medios fílmicos son utilizados para la documentación de obras del artista (Artists’ Films), permitiendo así la aceptación de éstos en las galerías de arte. No obstante, nos menciona ciertas contradicciones como el hecho de transformar al video arte en un objeto con el fin de venderlo a grandes precios. Lo cual de alguna manera considero que desacredita a la obra como tal, pues en realidad lo que se vende es el video y no la obra.

Finalmente en esta primera parte, Bonet concluye comentando que si bien el video es algo que esta fuera del arte y la televisión, tampoco se puede separar de manera absoluta pues […] “el video no es un arte pero es un medio que puede crear un producto artístico […] y  el video no es televisión pero no puede ignorar estoicamente la televisión”.

En la siguiente parte de la lectura, Bonet nos presenta de forma muy precisa los antecedentes del video art, desde los primero experimentos realizados en las estaciones de televisión de Estados Unidos y Europa hasta su relación con el llamado movimiento Fluxus, el cual pretendía la adopción de medios y materiales provenientes de diversos campos a través de varios artistas, con la idea en común de estar en contra del sistema artístico y separar al arte de todo lenguaje especifico, o al menos no hacerlo su fin último.  

Por otro lado, también nos habla sobre el cine videográfico (imágenes de televisión manipulados electrónicamente), considerado como la síntesis de las técnicas del cine y el video. Para entender un poco más esta cuestión, explorando Youtube, encontré el film de Wolf Vostell titulado Sun in your head [http://www.youtube.com/watch?v=z5krhw54oqs] el cual, nos comenta Bonet, es el ejemplo más claro de este tipo de cine. En él, se puede visualizar todo un collage televisivo donde los programas y escenas que se alcanzan a ver quedan transformadas en abstracciones, sumamente hipnóticas y algo desconcertantes.

Por otra parte, Bonet nos introduce de forma muy detallada en el llamado video-art mencionando que la comercialización de los portapack fue decisiva en la evolución de éste, pues numerosos artistas comenzaron a hacer uso de ello, entre estos nos menciona a Nauman y Warhol. Lo interesante de este punto, es cuando menciona que uno de los peores males del video-art  fue que los artistas documentaban sus acciones pero sin el mínimo cuidado del medio empleado en ello, es decir, solo era el crear meros registros más que usar la cámara y las tomas para hacerlas participes en la acción.

En la siguiente parte de la lectura de Bonet, se analiza el concepto Guerrilla Televisión a partir del libro de M. Shamberg, donde su tesis principal, comenta, es que “los portapacks, tele por cable y videocasetes le dan una alternativa a Media-America” (entendida ésta como la influencia de la TV, radio y prensa en la sociedad norteamericana), no sólo en la manera de expresarse sino también en cómo es que la información se estructura. De esta forma, Bonet menciona que los grupos de la guerrilla televisión, intentaban convertir a todos por medio de workshops, acciones de dinamización y manuales de técnica y la realización artesanal de trabajos caseros de reparación. 

No obstante, el concepto Guerrilla Televisión finalizo con la contracultura y sus profetas se equivocaron. Se llego a pensar que era algo necesariamente radical e izquierdista sin embargo estas ideas se desvanecieron al entregarle la televisión a un público.

Finalmente, Bonet ahonda sobre la llamada videosfera describiéndonos cada una de sus vertientes, los cuales resumo a continuación de manera muy general:

·        Microtelevisión- Sistema de circuito cerrado y video, dirigido a grupos más o menos pequeños.
·        Macritelevisión- Televisión convencional, dirigido a todo el público potencial de un Estado.
·        Megatelevisión- Trasmisión a través de satélites dirigida a áreas mas extensas que va mas     allá de los países.
·        Mesotelevisión- Televisión de gestión comunitaria y se dirige a una comunidad determinada geográficamente con ciertas afinidades.  

A manera de comentario último, la lectura de Bonet permite introducirnos en este monstruo llamado video, pues si bien ha sido visto como un medio excelente para los artistas en la grabación, procesamiento, almacenamiento, transmisión de imágenes o reconstrucción por medios electrónicos, etc., también ha sido considerado como “acaparador” de obras que no le pertenecen, en el sentido del lucro del que podrían aprovechar los realizadores.   



viernes, 28 de febrero de 2014

Comentario de película Lisboa de Wenders




Historias de Lisboa es una película de 1994 dirigida por Wim Wenders. La trama tiene que ver con un ingeniero de sonido, llamado Philipp Winter, quien tras tener un accidente durante su viaje llega a Lisboa para ayudar a su amigo, llamado Friedrich, a realizar el audio de su película, la cual dejó inconclusa pues al arribar al lugar, se percata de que su amigo ha desaparecido.  Una vez instalado, Winter revisa la película de su amigo y nota que ésta solo son imágenes mudas, por lo que da a la tarea de salir por las calles de esta ciudad y capturar los sonidos que va encontrando durante su travesía. Finalmente Philipp encuentra a su amigo y lo convence de seguir y terminar su película. 

Relativamente son pocos los diálogos que se manejan durante la película, lo cual le da un toque de misterio, pero algo que la hace interesante, a mi parecer, es toda la gama de sonidos que inevitablemente, por la trama de la película y la importancia que el protagonista le da, no podemos pasar desapercibidos. 

Esta película me remite un poco a El hombre de la cámara, en el sentido de que el protagonista de ésta última se dedico a capturar momentos que pasaban en la cotidianeidad de una ciudad a través de cámara, en el caso de Lisboa, el protagonista captura los sonidos también de la cotidianeidad de su alrededor, como la campana del tranvía al pasar, las hojas de los arboles, el viento, las aves,  señoras en una vecindad, etc., el cual se ayudaba de un enorme micrófono que, al igual que El hombre de la cámara, llevaba consigo en todas partes. 


Es interesante también como Wenders realiza cierta conexión con imágenes que remiten al pasado (por su condición de mudas y latente ingenuidad) con las de su presente a través solamente de los sonidos. Es como si todo en nuestro entorno sufriera de cambios y transformaciones, pero los sonidos siguen siendo casi los mismos, como si el tiempo no pasará por ellos.


Comentarios y reflexiones sobre películas de Griffith, Lang y Vertov




En la presente entrada se hace una serie de reflexiones sobre tres películas que considero han marcado la era cinematográfica por otorgarle la característica de hacerla un lenguaje, con el que los creadores ya no sólo muestran algo (como lo fueron los estudios realizados por Muybridge y Marey) sino ahora se trata de contar o transmitir algo. Estas tres películas son: Broken Blossom de Griffith, Metrópolis de Lang y El hombre de la cámara de Vertov. Las tres son películas mudas. 

Comenzaré con Broken Blossom por ser la más antigua. Se trata de una película que fue realizada en 1919 por D.W. Griffith en la que podemos apreciar la trágica historia de una mujer llamada Lucy quien es maltratada por su padre y donde un hombre, proveniente de China, viaja a Londres y la rescata de su desgracia. Sin embargo, el padrastro vuelve por ella y acaba con su vida a golpes. Cuando el hombre regresa a rescatarla, era demasiado tarde, termina por asesinar al padre de la joven y al percatarse de que ella había muerto, decide quitarse su propia vida. 

En esta película podemos observar que Griffith se vale de cuadros de diálogos escritos para así introducirnos en la historia.  Resulta también interesante que si bien no existe el movimiento de la cámara de un lugar a otro, el uso que hace de diversos planos en la toma de las escenas, tales como los acercamientos al personaje que esta por transmitir un mensaje, hace centrar nuestra atención en ello, incluso podemos reconocer cuando un personaje puede estar imaginando algo, lo cual, por el tiempo en que fue realizada, me parece sumamente interesante. 
 


Supongo que Griffith es muy claro en cada una de sus escenas porque supo ambientar de forma muy adecuada lo que quería contar y así logra provocar en el espectador diversas sensaciones, como tristeza y nostalgia. Por ejemplo, en la escena en la que Lucy se esconde en un armario, pese a lo mudo de la película, casi podríamos escuchar sus gritos y sentir su desesperación.


La siguiente película es Metropolis, la cual fue dirigida por Fritz Lang en 1927. Básicamente se trata de una ciudad futurista en la que se vive una gran desigualdad, pues mientras las personas que viven en la superficie gozan de grandes riquezas y comodidades, en el subterráneo se conglomera la gente trabajadora y pobre. Sin embargo, un joven llamado Freder, quien habita en la parte dichosa de la ciudad, se percata de las inhumanas condiciones en las que viven los trabadores. Con ayuda de una mujer llamada María, logran salvar a los obreros de morir por las circunstancias en las que vivían. 

En esta película es evidente una rotunda crítica a la lamentable fragmentación de las clases (la cual sigue siendo una realidad hoy en día) y también lo que vendría siendo esa mecanización del hombre, es decir,  donde las maquinas poco a poco fueron y han ido desplazándolo.  

Lang también se vale de cuadros de diálogos escritos, pero en menor cantidad,  pues existe una mayor producción en sus escenografías y efectos visuales, lo cual permite tener un entendimiento total sobre lo que acontece. Tal es el caso de la escena donde una maquina enorme, debido a que un obrero se desmaya de cansancio, pierde el control, empieza a estallar y una serie de hombres caen al vacio. 



Por otro lado, si bien en la mayor parte de la película la cámara no se mueve, hay escenas donde ésta adquiere movimiento junto a los protagonistas, ejemplo de ello es donde, muy al inicio, una serie de hombres compiten corriendo y la cámara, frente a ellos, se mueve en su dirección y velocidad. También está presente un claro manejo de los planos y también apreciamos la utilización de campos largos, como aquella escena donde un personaje se asoma por la grieta de una cueva y alcanza a ver a los obreros escuchando un discurso de María, en seguida la cámara se sitúa en el lugar de ella permitiéndonos ver todo el espacio y la gran cantidad de obreros que ahí se encuentran.      

En cuanto a El hombre de la cámara, se trata de una película de 1929 dirigida por Dziga Vertov donde se muestra una serie de tomas realizadas por un hombre quien porta y lleva consigo una cámara en prácticamente todo momento y donde es posible apreciar que su objetivo no era el de relatar una historia como tal sino de mostrar la cotidianidad de su ciudad. 

En primer estancia, a mi parecer, es evidente que Vertov, similar a Lang, intentó mostrar esta “nueva” mecanización a la que se ha ido sometiendo el hombre: fábricas, trenes, automóviles, comunicación telefónica, telares, etc., y al inevitable crecimiento e incansable movimiento del día a día de una sociedad.  Ambas cosas, la mecanización y el movimiento de la ciudad, Vertov los utiliza como verdaderos protagonistas y escenarios que hace de su filme algo muy cercano a la realidad de ese momento.  

También me llamo la atención la relación que Vertov provoca entre el camarógrafo y los actores (que en este caso no eran exactamente eso sino sólo espectadores que Vertov ocupa en su filme, es decir, los convierte en espectador-actor). Se trata de una relación donde el camarógrafo de alguna forma interactúa con lo que filma y hace inevitablemente que el espectador sea partícipe de eso.  


También podemos ver claros movimientos de la cámara, es decir, ya no se trata de la toma en la que la cámara permanece fija en un punto, sino que ahora nos es posible visualizar lo que el camarógrafo ve desde su perspectiva y las posibilidades que esto le otorga.    
 

Una cuestión más es la serie de analogías que hace Vertov en esta película. Por ejemplo, el ojo que aparece en el lente de la cámara o cuando mientras a una mujer le arreglan el cabello y hacen manicure en una estética, otra mujer trabaja de costurera.  Se trata de esta especie de juego mental en el que el espectador debe estar atento para poder percibirlas, aunque algunas son muy evidentes, lo cual provoca inevitablemente un lenguaje distinto porque se pueden captar cuestiones como la ironía o el sarcasmo.


A manera de conclusión, considero que las tres son películas muy importantes porque además de situarnos en el tiempo-espacio de los directores y contarnos historias muy peculiares y estremecedoras, al menos la de Lang y Griffith,  nos invitan a realizar reflexiones acerca de la acción que existe cuando una cámara y los elementos en escena están en movimiento.

martes, 25 de febrero de 2014

Primera y segunda Conferencias magistrales



En la primera conferencia magistral, se nos presento el trabajo realizado por parte de una ex alumna de la esmeralda, el cual consistía en una especie de “collage” de extractos de películas que tuvieran alguna relación con la autora, tales como sus películas favoritas de la infancia o aquellas que de alguna manera la marcaron en su vida. Me pareció interesante su trabajo por la cuestión personal o intima que proyecta a través de escenas que han sido producidas por otros y que ella rescata de forma muy peculiar.  Sin embargo, en lo personal me resulta un tanto difícil concentrarme en el argumento que pretende trasmitir pues ver tantas escenas de diversas películas me saturaban un poco.

En la segunda conferencia magistral, impartida por el Maestro Andrea Di Castro, se nos hablo sobre los precursores de la llamada animación experimental de principios de los años 20´s hasta los 40’s. Se comento que la palabra animación viene del concepto alma  o de dar vida propia pero sin tener  un referente en la vida real, y la palabra experimental tiene que ver con los diversos medios en los que se pueden obtener, lo cual me pareció bastante poético, casi como si se tuviera “el poder de dar vida en nuestras manos”.

Conocimos un poco sobre el trabajo y contribución al cine experimental de Walter Ruttmann, Viking Eggeling, Viking Eggeling, Fernand Léger, Man Ray, Duchamp, Lászlo Moholy-Nagy, Oskar  Fischinger y Len Lye.


Poco a poco fuimos adentrándonos a trabajos mucho más elaborados técnica y visualmente. Cada uno situado en momentos y movimientos artísticos determinados pero todos con la convicción de contribuir a esta nueva forma de comunicación visual. Definitivamente el trabajo de Len Lye sería el más destacado, a mi parecer, pues las formas, colores e imaginario que proyecta resultan bastante atractivos y creativos a la vista. 


domingo, 16 de febrero de 2014

Comentario conferencia de McIver






En la conferencia de Dominic McIver Lopes se tocaron diversos temas, pero entre los que más me causaron controversia,  fue sobre una de las cuestiones que desde hace ya tiempo se llegó a discutir y ahora Dominic trae a relucir nuevamente, a saber: ¿es la fotografía considerada un arte o no?

Mclever nos dio a conocer una teoría donde menciona o hace hincapié en cómo se ha usado la fotografía para ser considerada como arte. En mi opinión, me parece que este es un tema que ya había quedado claro. Conocemos a personajes como Charles Baudelaire quien, en su documento titulado El púbico moderno y la fotografía, hizo una crítica muy fuerte hacia la fotografía considerándola como sustituta de las obras de arte, en particular con la pintura, y poniendo en duda su uso artístico.

También me vino a la mente que hay que tener presente que la fotografía no sólo es el acto de capturar imágenes, sino que se trata de toda una serie de complejas relaciones del fotógrafo y los espectadores con la universalidad de las imágenes fotografiadas, tal y como se vio con la lectura de Susan Sontage (Sobre la Fotografía), lo cual no debería de perderse de vista por nadie, independientemente del tipo de estudio que se realice.

No obstante, resulta interesante conocer la perspectiva o los temas en que se ocupan hoy en día algunos teóricos, filósofos o críticos para de alguna manera saber movernos en cualquier entorno y adquirir y forjar nuestros propios criterios.