domingo, 16 de febrero de 2014

Comentario conferencia de McIver






En la conferencia de Dominic McIver Lopes se tocaron diversos temas, pero entre los que más me causaron controversia,  fue sobre una de las cuestiones que desde hace ya tiempo se llegó a discutir y ahora Dominic trae a relucir nuevamente, a saber: ¿es la fotografía considerada un arte o no?

Mclever nos dio a conocer una teoría donde menciona o hace hincapié en cómo se ha usado la fotografía para ser considerada como arte. En mi opinión, me parece que este es un tema que ya había quedado claro. Conocemos a personajes como Charles Baudelaire quien, en su documento titulado El púbico moderno y la fotografía, hizo una crítica muy fuerte hacia la fotografía considerándola como sustituta de las obras de arte, en particular con la pintura, y poniendo en duda su uso artístico.

También me vino a la mente que hay que tener presente que la fotografía no sólo es el acto de capturar imágenes, sino que se trata de toda una serie de complejas relaciones del fotógrafo y los espectadores con la universalidad de las imágenes fotografiadas, tal y como se vio con la lectura de Susan Sontage (Sobre la Fotografía), lo cual no debería de perderse de vista por nadie, independientemente del tipo de estudio que se realice.

No obstante, resulta interesante conocer la perspectiva o los temas en que se ocupan hoy en día algunos teóricos, filósofos o críticos para de alguna manera saber movernos en cualquier entorno y adquirir y forjar nuestros propios criterios.

jueves, 13 de febrero de 2014

Lo Pre-cinematográfico





A mi consideración, lo relevante del inicio de las imágenes en movimiento, es que comenzó a desarrollarse como un nuevo lenguaje en el que se da una oportunidad aún más amplia para desarrollar la creatividad por el lado del creador y conocer nuevos panoramas por parte del espectador.  

      De esta forma fueron surgiendo los precursores de este nuevo lenguaje, a saber: Hermanos Lumiére, Edison y Georges Meliès. Este último, es el que más ha llamado mi atención pues para la época en la que se desenvolvía (finales del siglo XIX), me pareció fascinante la forma en la que realizaba sus ilusiones o efectos en sus proyecciones, ya que supo de manera muy creativa y extraordinaria valerse de las posibilidades que las imágenes en movimiento le otorgaron. En particular, en su película "viaje a la luna" podemos observar ese latente imaginario vasto de fantasía y creatividad, lo cual en su momento, debió resultar una idea completamente descabellada. Y pensar que hoy en día la representación de Meliès de viajar a la luna nos resulta una cuestión de lo más común.  

          En cuanto a los Lumiére y Edison, su trabajo iba más encaminado en mostrar escenas más realistas, capturando instantes mas cotidianos. Sin embargo, en su momento  para los espectadores debió representar algo completamente fascinante. 


Asimismo, los estudios de Eadweard Muybridge y Etienne-Jules Marey contribuyeron de forma imprescindible a los inicios del cine.  En general, se sabe  que la intención de Muybridge era crear una especie de guía visual para que los artistas pudieran ver los movimientos de personas y animales para así plasmarlos en sus obras con más exactitud. La de Marey era más científica, lo que quería conseguir eran gráficos o esquemas de oscilación del movimiento. Sin embargo, también existe la idea de que el trabajo de Murbridge iba dirigido particularmente al estudio de los movimientos de los seres humanos y no precisamente con fines artísticos o como contribución directa al cine.






No obstante y pese a que se suele hacer bastante hincapié en las diferencias que existen entre Marey y Muybridge, el trabajo de ambos ocupan un lugar clave en la representación del movimiento. Como he mencionado, sus investigaciones lograron resolver de manera científica y comprobable el desplazamientos de corta duración en seres vivos, lo cual, como he mencionado, dio pie al inicio de lo cinematográfico. 

jueves, 6 de febrero de 2014

Persistencia retiniana


Persistencia retiniana


En esta primera clase tuvimos la oportunidad de revisar el fenómeno conocido como persistencia retiniana, el cual, como se mencionó, demuestra como una imagen permanece en la retina humana una décima de segundo antes de desaparecer, es decir, que no se borran instantáneamente y esto nos permite dar la idea de movimiento. Aprendimos que este fenómeno dio lugar a la creación de la primera secuencia en movimiento, que más tarde se aplicaría para llegar al origen del cine.

   Haciendo una reflexión sobre el tema, he caído en la cuenta de que día a día somos testigos de este fenómeno, pues percibimos la realidad como una continuidad de movimientos (el paso del metro, un niño corriendo, los autos sobre la avenida, cuando alguien habla, etc.) y si no existiera veríamos la realidad como imágenes independientes y estáticas.


  Fueron varios los instrumentos que se crearon para explicar a la teoría de la persistencia retiniana. En otros casos los objetos creados no tenían esa intención pero se podría decir que tienen en común la búsqueda de conseguir proyectar movimiento a las imágenes.  Alguno de ellos son los siguientes:


Fenaquistiscopio. Inventado por Joseph Plateau para demostrar su teoría de la persistencia retiniana.



Zoopraxiscopio. Creado por Eadweard Muybridge en 1879, proyectaba imágenes situadas en discos de cristal giratorios en una rápida sucesión para dar la impresión de movimiento.

Praxinoscopio. Inventado por Émile Reynaud en 1877, el espectador mira por encima del tambor, dentro del cual hay una rueda interior con unos espejos formando ángulo, que reflejan unas imágenes dibujadas sobre tiras de papel situadas alrededor.



Taumatropo. Reproduce el movimiento mediante dos imágenes, fue inventado por John Ayrton  en 1824. Consiste en un disco con dos imágenes diferentes en ambos lados y un trozo de cuerda a cada lado del disco. Ambas imágenes se unen estirando la cuerda entre los dedos, haciendo al disco girar y cambiar de cara rápidamente.





jueves, 30 de enero de 2014

Primera entrada Segundo Semestre Video

Las expectativas que tengo para este segundo semestre es conocer y comprender todo lo que se refiere a vídeo (en qué consiste, cómo se realiza, antecedentes, alcances, objetivos, composición, tipos)  y si no es todo, al menos lo necesario para incorporarlo a mi desarrollo como artista. Menciono esto porque aunque comprendo que el vídeo es imágenes en movimiento, sinceramente, no tengo muy claro qué es lo que se verá en clase y mucho menos experiencia al respecto.


En cuanto al equipo, cuanto con una cámara Nikon modelo D3100 con lente 18-55 mm, una  Laptop  Campaq Presario V3000 con Windows 7 y un tripie marca Dolica.  

lunes, 9 de diciembre de 2013

Comentario final del curso

Al inicio del semestre, en mi primer entrada de este blog, mencioné que nunca, o al menos hasta ese momento, había tenido la oportunidad de conocer o relacionarme directamente con la Fotografía. Incluso, aunque es algo vergonzoso, no tenía noción alguna de cómo era una cámara fotográfica profesional. Con el paso de los días y las clases, he caído en la cuenta del gran mundo que me había estado perdiendo. Ha sido casi como una revelación, pues nunca imagine todo lo que implicaría: desde saber ubicar la mejor puesta del sol para una mejor toma hasta tener una perspectiva diferente del mundo.

Es curioso, raro e interesante ya no ver al mundo de igual forma. De alguna manera siento estar más atenta a lo que me rodea, alcanzo a distinguir detalles que en otro momento siquiera hubiera imaginado que existían, me emociona imaginar ver nuevas cosas y lo más importante, queda en mi una fascinación al ver el resultado final plasmado en una fotografía.

 Sé que debo trabajar y estudiar aún más este ámbito, pero sin duda las lecturas vistas, los ejercicios solicitados y la serie de reflexiones vistas en clase, me han permitido ver a la fotografía como una excelente herramienta, complemento y aliada para un desarrollo como artista plástico y visual más integro.

Por otra parte, la labor tanto del maestro Di Castro como de la adjunta Pamela fueron de verdadera ayuda para lograr todo lo antes mencionado. Quedo totalmente agradecida con ambos.

Finalmente, a manera de sugerencia, en cuanto a la revisión de las fotos subidas al flicker llevada a cabo en el taller, creo que podría ser más dinámica si no se detuviera el análisis de una sola foto o un sólo compañero por tanto tiempo. Aunque desde luego cada comentario era productivo y diversas fotos tenían muchos elementos a rescatar, algunas veces (muy pocas en realidad) y quizás por el número tan alto de alumnos en el grupo, pudo haberse vuelto un tanto cansado.

En general fue un muy productivo curso, me quedo con muchas cosas nuevas y más expectativas para los siguientes semestres.


YC

miércoles, 23 de octubre de 2013

Comentario de La cámara lúcida, de Roland Barthes





La cámara lucida de Roland Barthes, es un escrito donde el autor nos muestra y describe, de forma rica, profunda y muy personal (con claras influencias por la reciente muerte de su madre), esa acción sensitiva producida al momento de contemplar una fotografía. Casi como una novela, Roland nos va introduciendo a una reflexión sobre los elementos que conllevan o son participes en la practica de la fotografía: el Operator (él que hace la foto), el Spectator (él que mira la foto) y el Spectrum (el objeto fotografiado). 

Respecto a este último, llama mi atención en particular por la relación que hace el autor con lo muerto, o lo que es lo mismo, de aquello que ha sido. Personalmente, cuando contemplo una fotografía, ya sea familiar, de amigos, lugares, objetos, etc., viene a mi una fuerte sensación de nostalgia, en el entendido de que son momentos que comprendo no se volverán a repetir,  quedando inevitablemente esa vacio, ese anhelo de volver a vivirlo y sobre todo, de saber que ya no volverá a ser. Relaciono un poco esta cuestión con un acontecimiento que marco mi vida: la muerte de mi abuelo. En su lecho de muerte, me negué profundamente a verlo sin vida, pues no estaba dispuesta a quedarme con el vacio de su ausencia grabado en mi mente con una escena como esa, es decir, me negué a crear en mi una imagen que cuando la recordara me hiciera sentir una nostalgia profunda. Desde luego que este acontecimiento me produjo bastante tristeza, pero lo recuerdo sonriendo, leyendo, durmiendo, en fin… vivo.

Volviendo a la lectura, Barthes nos presenta la estructura del stadium, entendido como aquel gusto por algo pero sin una atención especial; y el punctum, comprendido como una especie de impacto (una punzada) generado regularmente por un detalle en el que se fija el ojo. A mi parecer, esta es la parte más preponderante del libro, ya que nos recuerda que contemplar una fotografía no sólo conlleva un proceso técnico, sino un proceso complejo que tiene que ver con las sensaciones y preguntas que nos provoque en sí mismo. Barthes nos ilustra este concepto de forma muy clara a través de una serie de fotos de artistas como Lewis H. Hine, Nadar, Andre Kertész, wiliam Klein, etc. 

Asimismo, Roland considera que existe un tipo de fotografía que, aunque posee el studium, carece por completo de un destello que atraiga o lastime, definiéndolo fotografía unaria: trivial, quizás sólo compositiva. En este grupo se pueden encontrar la fotografía pornográfica y la de reportaje. Para él, no existe la posibilidad de realizar un enlace entre el studium y el punctum; se trata de una copresencia. El punctum muy a menudo es un “detalle”, que en ocasiones puede llenar toda la foto. Mientras el studium está siempre codificado, el punctum no lo está y siempre es innombrable, casi imperceptible. El punctum tanto si se distingue como si no, es un suplemento: es lo que añado a la foto y que sin embargo está en ella. 

De esta forma,  para Barthes la imagen no es un signo porque prima en ella su poder de autentificación sobre el de representación y, por eso resulta, de especial interés sus argumentos sobre el punctum.




 

martes, 1 de octubre de 2013

Cuando contemplo una imagen

En primera estancia, quisiera comentar que parecía ser una tarea sencilla pensar en los  “pasos”, por decirlo de alguna forma, que sigo cuando contemplo una imagen que me agrada. Es una reflexión que no había considerado y una vez que comencé a realizarla fue curioso dar cuenta del profundo proceso mental por el que se atraviesa. Me asombró saber en todo aquello que, de manera inmediata y casi involuntaria, sucede al observar una “simple” imagen.

Ahora bien, cuando tengo enfrente una imagen, lo primero que “salta” a mis ojos son los contrastes que posee. Me he percatado, que entre más marcados sean, casi exagerados, atrae más aún mi mirada e interés. Después de este contraste visual, viene esa sensación interna de querer o no continuar observando. Es algo casi como dejar de respirar por un breve momento (incluso diría que es como si quisiera inmovilizarme al igual que la fotografía).  Una vez hecho esto, continúo por la búsqueda de una especie de orden, es decir, de perpendicularidad, horizontes fijos, espacios que se justifiquen, equilibrio en los objetos, etc. He notado que este orden en las imágenes provoca en mi tranquilidad, experimento una sensación de relajación.

Concretados estos primeros pasos, prosigo a la sección de preguntas: ¿Qué es?, ¿Dónde es?, ¿Qué tan compenetrado será con el autor lo que observo?, ¿Es algo que ve el autor a diario?, si se trata de algún objeto antaño (oxidado, roto, desgastado, etc.) ¿Qué historia existirá tras ello?, ¿Porqué decidió o que pasaba por la mente de autor?


Claro está que los cuestionamientos varían dependiendo la imagen. Sin embargo, en la mayoría de ellas, al final, me pregunto y queda en mi mente por un largo momento, cómo es que el mundo y nuestros entornos cotidianos, están llenos de imágenes increíbles, de espacios, objetos, personas, eventos, formas, colores, texturas y más, que vivimos a diario y muchas veces no percibimos.